LA SEGURIDAD, DE MENOR A MAYOR...
¿Nos aseguramos de que el ascensor esté a nivel del piso, antes de entrar?
Si se detiene fuera de piso, ¿pulsamos "alarma" y a...guardamos, o intentamos salir por nuestros propios medios?
¿Respetamos su capacidad máxima de carga? ¿Evitamos los movimientos bruscos dentro de su cabina?
¿Lo utilizamos en caso de incendio o de inundación?
En relación con el uso del elevador, las estadísticas abundan en indolencias y negligencias, a veces hasta la desgracia, por obra del descuido, la distracción o el desconocimiento. Dejemos a los conservadores idóneos los aspectos técnicos y de mantenimiento del aparato. De la actitud precavida de los usuarios dependerá siempre el cuidado de su propia integridad física a la hora de viajar en ascensores. Pero, si no se observan medidas efectivas mediante una firme toma de conciencia, no ha de alcanzar para reducir al máximo la posibilidad de accidentes o para evitarlos. En ese orden, el de los menores de edad es uno de los mayores problemas. Los niños dependen enteramente de los adultos, únicos responsables. Los chicos nunca deben trasladarse solos; debemos acompañarlos cuando viajen, alejarlos de las puertas, tomarlos de la mano y asegurarnos que desciendan delante de nosotros. En materia de seguridad, vayamos de menor a mayor...
Fuente: Cámara De Ascensores de Córdoba.
04/10/2016



