Si se hace de corazón, no se ata con alambre
La situación se repite para los conservadores: los consabidos cortes de energía, sea por elevadas temperaturas o fuertes tormentas, amén de las intensas precipitaciones que filtran agua por doquier, determinan que cientos de elevadores dejen de funcionar. Con razones o sin ellas, el umbral de tolerancia de muchos usuarios ha descendido: reclaman la urgente reposición del ascensor. Están en su derecho; sin embargo, ¿advierten en su ...apremio que lo que se gane en rapidez podría perderse en seguridad, ya que, en esas contingencias, suelen romperse partes eléctricas, protecciones, entre otros elementos del equipo? Ante la insistente demanda, los técnicos se ven urgidos de brindar asistencia con la mayor celeridad. Es comprensible la necesidad de administradores y consorcistas de contar con el ascensor; relevante es reforzar controles y asegurar la continuidad sin riesgo del servicio, aunque se demore su restitución. La solución de compromiso es provisoria y peligrosa. No basta con recetear el ascensor: su seguridad, la de los pasajeros, no se ata con alambre... Dejemos esa irresponsabilidad a los indolentes; el mantenimiento profesional y considerado se hace de corazón.
Fuente: Cámara de Ascensores de Córdoba
22/02/2016







